El Diseño Gráfico y las Búsquedas Laborales

La especialidad y la valoración de la profesión.


El diseño gráfico existe, más allá de lo formal, desde que existen comunicaciones gráficas con propósitos específicos, pero su evolución como profesión no creció a la par del reconocimiento de quienes solicitan sus servicios.


La necesidad de definirse e independizarse como oficio ha ido de la mano de la evolución en la comunicación. Un dato que puede pasar desapercibido a simple vista pero que es clave: la aparición de la noción de industrialización, coincide y no por casualidad, con la necesidad de comenzar a separar las tareas. ¿Pero el mercado lo sabe?


LA HISTORIA Y LAS ESPECIALIZACIONES

El período que abarca desde la introducción de los tipos móviles por Johannes Gutenberg hasta lo que comenzó a suceder en el siglo XIX, sobre todo de la mano de William Morris, en el que se descubrió la producción de libros como negocio, generó la aparición de dos perfiles profesionales diferentes: el dibujante y el impresor. El primero estaba formado como artista y el segundo como artesano, ambos frecuentemente en las mismas escuelas de artes y oficios. El impresor tenía como arte el uso de ornamentos y la selección de fuentes tipográficas en sus composiciones impresas. El dibujante veía a la tipografía como un elemento secundario y prestaba más atención a elementos ornamentales e ilustrativos.

¿A qué viene esto? ¿Es necesario hablar de historia de nuevo? Sí, porque no estamos haciendo un resumen histórico: estamos hablando de la práctica profesional del diseño gráfico.


Para vivir del diseño como profesión, debemos entender la noción de rentabilidad y ésta tiene mucho que ver con comprender (y defender) las incumbencias y competencias de lo que hacemos.

¿Artista e impresor hacían las mismas tareas? ¿Diseñador gráfico y community manager es lo mismo? ¿Un responsable de marketing digital tiene las misma responsabilidades y tareas que un community manager? ¿El diseño editorial implica cierto nivel de especialización y conocimiento, tanto en los fundamentos como en cuestiones técnicas? ¿Sin ninguna experiencia previa es posible diseñar correctamente un libro, considerando inclusive aspectos relacionados a la impresión?

Son solo algunas de las preguntas que nos tenemos que hacer al momento de leer, interpretar y presentarnos a una oportunidad de trabajo.


BUSCAMOS DISEÑADOR QUE HAGA TODO

Si el contratante pide todo eso ¿Yo tengo que aceptarlo? En realidad la respuesta tiene más que ver con pedir una remuneración justa para ese nivel de conocimiento o responsabilidad.

Los motivos por los que un potencial contratante solicita un perfil tan amplio son diversos, pero principalmente se debe a dos causas: la necesidad de ahorrar (claro que es más barato contratar a menos gente que haga más tareas) y también a la ignorancia: ¿Por qué alguien que no es diseñador debería saberlo? Pensemos: ni siquiera entre diseñadores la división de tareas y perfiles es muy clara.


Pueden comprobarlo en algunas de las búsquedas publicadas en nuestra bolsa de trabajo.

Y la mejor parte es: siempre algún colega, por no decir muchos, se termina postulando a dicha oportunidad laboral para trabajar en esas condiciones y con dichas exigencias, dando como resultado que el potencial contratante entiende que ha obtenido lo que quiso y tiene razón: es lo mismo un diseñador gráfico que un community manager. (Para él, claro).

Obviamente que el cliente va a obtener algo a medio camino y se pierde todo los beneficios potenciales de alguien completamente dedicado y especializado en la gestión de comunidades en las redes sociales. Obtendrá una persona que no pueda concentrarse completamente en el desarrollo de piezas de comunicación visual y tampoco en el desarrollo de relaciones con los públicos y obtener mayor engagement. Estará en un incómodo medio camino entre ambos. Pero recordemos: el cliente en realidad desconoce sobre el tema. No podrá apreciar esta carencia, su marca o emprendimiento lamentablemente sufrirá las consecuencias. Increíble, ¿no es así?



La situación anterior es solo un ejemplo. Podemos trasladar el mismo a cualquier especialidad y subespecialidad. ¿A partir de qué momento un diseñador web se transforma en desarrollador o programador? ¿Es posible serlo en todos los lenguajes y plataformas? ¿Desarrollador web y de apps es lo mismo? ¿Ilustrador y animador? ¿Diseñador gráfico y especialista en gestión del color e impresión?


Pensar que lo que estamos diciendo es que un diseñador gráfico no puede especializarse en cualquier tema y “venderse” como tal es un error de interpretación.

En sus comienzos, la disciplina que estamos estudiando se comunicaba como diseño gráfico, y los planes de estudio de las carreras apuntaban exclusivamente a los soportes impresos, e incluso a una visión parcial y limitada de opciones:

  • Diseño de identidad visual

  • Diseño editorial

  • Señalética

  • Packaging

  • Diseño tipográfico

Los proyectos que los alumnos debían, o deben aún en algunos casos, abordar estaban limitados dentro de estas especialidades. Como si los encargos de los clientes no fueran en su gran mayoría holísticos e integradores, pero con diferentes niveles de complejidad.

Esta visión, materias centrales no integradoras, genera cierta miopía metodológica en el futuro profesional. Es decir: un cliente puede pedirte simplemente una tarjeta personal, pero a través de cierta sensibilidad y análisis profesional es posible diagnosticar que tiene un problema de comunicación mayor que una tarjeta personal no logrará solucionar.



Separarse del foco (o el pedido en sí mismo) y observar el contexto (o la problemática de raíz).

Y esa sensibilidad, sumado a una dosis de experiencia que se irá acumulando inevitablemente, también permitirán considerar otras variables externas como por ejemplo la existencia o no de presupuesto para una propuesta mayor y las opciones a considerar.


PERO TODO ESTO YA LO SABÍAMOS...

Con el paso de los años, los diversos movimientos que fueron apareciendo (El Art Nouveau, El Dada, De Stijl, Suprematismo, Cubismo, Constructivismo, Futurismo, el Bauhaus y otros) fueron aportando nuevas visiones que influyeron en todas las ramas de las artes visuales y el diseño. Como sucede en nuestros días ¿O acaso no es evidente como ciertos elementos visuales, ilustraciones, colores, tipografías se dejan de usar y comienzan a utilizarse otros? ¿Tienen que ver necesariamente con necesidades funcionales y comunicacionales o principalmente a modas, estéticas que generan códigos efímeros? “Ahora se utilizan ilustraciones, figuras orgánicas, estos colores y tipografías.”


Claro que ciertos recursos, a lo largo de la historia (y en la actualidad tampoco escapamos a ello) ha surgido como respuestas a problemáticas técnicas: formas surgidas como consecuencia de las limitaciones de las herramientas, técnicas, manos de obra del momento o tipografías que se comienzan utilizar más porque se ven mejor en las reducciones mínimas demandadas por los soportes actuales que antes no existían (Pensemos en el logo de nuestro cliente en la respuesta de un comentario en una red social)

Las escuelas de Bauhaus y Ulm fueron instituciones claves en el desarrollo de la profesión del diseñador gráfico, con referentes como Gui Bonsiepe y Tomás Maldonado, de los primeros referentes que intentaron aplicar al diseño ideas extraídas de la semántica, permitiendo con el transcurso de los años definir diversos campos de ejercicio profesional, no basados en las piezas si no en campos de acción u objetivos.

  • Diseño para información

  • Diseño para persuasión

  • Diseño para educación

  • Diseño para administración

  • Diseño tipográfico

  • Diseño de instrumentos de mandos o también denominado diseño de interfaces (UI)

  • Diseño gráfico digital

En definitiva se trata de comunicar visualmente algo a determinado público, a través de una pieza impresa o digital. Cada una tiene sus particularidades técnicas, limitaciones y ventajas. El profesional deberá estar capacitado de acuerdo a su especialidad para trabajar con ellas.

Las primeras carreras técnicas y universitarias de diseño gráfico se basaban exclusivamente en el desarrollo de piezas impresas, en las últimas décadas han tenido que adaptar sus contenidos y compartir ese protagonismo también con la posibilidad de trabajar para canales digitales (sitios web, redes sociales, apps).


A las áreas grises que antes existían entre el diseñador y el oficio de impresor se le suman hoy las posibilidades de especialización en desarrollo o programación de diversos lenguajes.

En definitiva el saber “un poco más sobre…” puede ampliar mucho la cantidad de trabajos que podemos realizar (UX, UI, diseño de producto por mencionar solo algunos)


No se está tratando de resumir la historia de la profesión sino de echar luz sobre la relación de la disciplina con factores culturales, estéticos y técnicos a lo largo de su evolución, desde sus orígenes hasta el día de hoy eso no ha cambiado.


LAS CARRERAS DE DISEÑO Y LA REALIDAD

Desde la aparición de la imprenta, pasando por las arts and crafts hasta los videojuegos, siempre nos hemos debatido, como cuerpo profesional, en la definición, alcances e incumbencias de lo que hacemos o deberíamos hacer a nivel gestión y operativamente.

Este aparente caos o incertidumbre, producto de la evolución de la profesión ha sido la génesis de nuevas especialidades, subespecialidades y carreras terciarias y universitarias:

  • Diseño multimedia

  • Diseño de videojuegos

  • Diseño y animación digital

  • Comunicación audiovisual

  • Diseño de Indumentaria

Estas posibilidades de formación académica más o menos formales tampoco son determinantes para el ejercicio de la profesión, dado el contexto: no existen colegios profesionales ni organismos de ningún tipo que limiten o regulen la práctica (una persona con título de diseñador gráfico puede dedicarse al desarrollo de videojuegos, o alguien sin título puede ejercer cualquiera de estas especialidades. Solo por exponer dos ejemplos)

¿Sabían que la mayoría de los niños que cursan la escuela primaria van a terminar trabajando de un oficio o profesión que hoy no existe? Bueno, en un porcentaje menor, es bastante probable que a lo que se termine dedicando el actual estudiante de diseño, hoy aún no exista.


...es bastante probable que a lo que se termine dedicando el actual estudiante de diseño, hoy aún no exista.

Consideremos los siguientes ejemplos reales:

  • Los estudiantes de las carreras de diseño gráfico hasta principios de los años 2000 ni siquiera tenían en la currícula de la carrera alguna materia o parte de ella que tratara sobre diseño web. (Las empresas comercializadoras del servicio de internet en Córdoba comenzaron a ofrecer sus planes en 1995. Dial Up, obviamente) Tengan en cuenta que siempre hay un desfasaje entre mercados y escuelas de diseño. Actualizar un plan de estudios no es una acción sencilla de realizar.

  • Esto significa, en tantas consecuencias, que un profesional egresado que hoy tiene unos 40 años, debe en estos días ejercer en un mercado muy diferente al que le explicaron.

  • Por otra parte: el estudio del diseño se ejecutó durante 20 años a través de acciones de promoción y comunicación basadas en tácticas “analógicas”. En 2004 se funda Facebook, en 2007 comienza a conocerse en Argentina ¿Ustedes se imaginan una estrategia de marketing sin redes sociales, sitios web, email marketing? Un estudiante de hace 20 años nunca se hubiera imaginado ofrecer a sus clientes el servicio de gestión de redes sociales.




LO QUE SE VIENE ES LO QUE YA FUE:

¿Qué les hace estar seguros que en 5 o 10 años no aparecerá algo tan impactante como fue internet en su momento, con sus consecuencias en nuestra vida profesional?

Los grandes avances en el plano tecnológico impactan de manera desigual en nuestras vidas. Algunos no pasan de ser modas, otros con el tiempo hasta justifican ramificaciones, subespecialidades y hasta nuevas carreras terciarias, universitarias o posgrados.

En pocas décadas se pasó de Arquitectura a ser la única opción a estudiar si tenías una orientación hacia lo visual o proyectual, a contar con diseño industrial, de indumentaria, de interiores, gráfico y las demás antes mencionadas.


¿Qué permanece inalterable en nuestra profesión a lo largo de los años, más allá de todo esto?: El tener que ofrecer una solución, desde la comunicación visual, a una necesidad de nuestros clientes. En ese sentido, los procesos de diseño que han estudiado muchas generaciones -en lo conceptual de la disciplina- no han sufrido grandes alteraciones, las prioridades pasan por:

  • Mantenernos actualizados en los alcances de las nuevas opciones que nos ofrece la tecnología.

  • Definir el alcance de nuestro perfil profesional.

  • Aprender a dirigir y gestionar todo lo que esté fuera de ese límite. ¿Nos interesa el diseño editorial? ¿Hasta dónde debemos saber de preimpresión digital y a partir de dónde lo dejamos en mano del personal de la imprenta? ¿Nos interesa la comunicación digital? ¿Hasta dónde debemos saber y hacernos cargo de la parte operativa de marketing digital, Google Ads y demás, y a partir de qué punto trabajamos de manera asociada con expertos del tema?

No es posible saber de todo y, lo más importante, no es posible física-operativamente estar a cargo de todo.


En los próximos artículos iremos aprendiendo sobre cómo sobrevivir y enfrentar esta realidad laboral. Nos encanta acompañarlos en este crecimiento.

¿Necesitas orientación para introducirte al mercado laboral? Podemos ayudarte, ¡contáctanos!



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