Presupuestar Creatividad y Diseño

¿Diseñar presupuestos? Para quienes, cómo y desde donde.



Todo en la vida puede ser diseñado y de hecho, lo es. Cada decisión que tomamos es parte de un proceso o plan que desarrollamos a veces de manera consciente. Un presupuesto también puede, y debe, ser diseñado. Y no estamos hablando solamente de combinar colores, formas o tipografía, sino de concebir el precio como el resultado de una estrategia y la manera de comunicarlo debe surgir de ciertas premisas y condicionantes con un objetivo concreto. Al hacerlo entre otras cosas podremos enfocarnos en aquellos clientes que estén dispuestos a pagar más por nuestro trabajo, que tengan más dinero y lograr que el flujo de trabajo se mantenga constante a lo largo del año. Interesante, ¿no?


PARA QUIÉNES

Este libro está dirigido a estudiantes, docentes, profesionales y emprendedores de todas las áreas del diseño y la creatividad (industrial, de indumentaria, gráfico, multimedia, de interiores, arquitectura, publicidad, ilustración, fotografía y demás) Confieso que no estoy de acuerdo con la palabra “creativo” cuando se utiliza como adjetivo para determinado oficio, pasando a ser un sustantivo para quienes ejercen la profesión. “Tal persona es creativa.”, como si se dijera “Tal persona es Juan”, refiriéndose a que es publicista o diseñadora, por ejemplo.

Peor aún: son los mismos profesionales a quienes les gusta ser llamados de esa manera. No entienden la trampa que está tendiendo el cliente, a veces inconscientemente: “Eres creativo, y la creatividad es fruto de la inspiración ¿Cómo puedes considerar a la inspiración un trabajo como cualquier otro? ” (desde ese lugar comienza la discusión por el precio)


“Creatividad es permitirse cometer errores, diseño es saber con cuáles te quedas.” (Scott Adams)

Todas las personas independientemente de su actividad necesitan ser creativas para sobrevivir, no corresponde en consecuencia aplicarlo solo a las que se formaron en alguna rama del diseño, el arte, la ilustración, publicidad, etc. El título del libro incluye esta palabra para llamar la atención desde la tapa a las personas que aceptan esta palabra de manera general. Creo haber cumplido el objetivo.



DESDE DÓNDE

Vengo de una época en la que la carrera de arquitectura era una de las pocas opciones existentes si querías estudiar algo que tuviera que ver con el diseño y la creatividad.

En la práctica profesional me he dedicado principalmente a la comunicación visual y a la docencia, muy poco a la arquitectura. He trabajado en relación de dependencia, he fracasado más que otros y seguramente mucho menos que la mayoría de los que han logrado el éxito profesional. Por eso yo aún no lo he alcanzado. Pero si repaso mi historia laboral puedo conectar hechos y situaciones en las que ahora encuentro patrones en común. He dirigido varios emprendimientos vinculados al diseño, (luego de pasar años duros en los que tuve diversas clases de trabajos), estudios, consultoría y demás. Muchos clientes, proyectos muy interesantes y otros no tanto. He ganado y perdido dinero, hasta el punto de sentirme como las ardillas corriendo en las ruedas dentro de sus jaulas. Corría, pero no avanzaba como pretendía.


“Hay tres maneras de hacer las cosas: la correcta, la incorrecta y la mía.” (Robert De Niro como Sam ‘Ace’ Rothstein. Casino, 1995)

UNA HISTORIA COMO LA DE TANTOS

Siempre consideramos, con mis socios eventuales, que éramos buenos en lo que hacíamos. El problema no estaba en lo que habíamos estudiado y aprendido sino, precisamente, en lo que ignorábamos.

Y el nivel de mi ignorancia era tal que ni siquiera sabíamos cómo aprender. Acumulé tanta experiencia en errores que un día decidí que tenía que avisarle al resto que venía detrás de mí. Hoy descubro que ya llevo 20 años asesorando y capacitando a diseñadores y creativos de todas las especialidades. Como que el destino tuvo que insistirme un poco.

Personalmente disfruto mucho de estar en la trinchera, tratar con clientes imposibles, observar, preguntar, analizar, decodificar y luego transmitirlo. No me jacto de ser un referente, solo considero que me interesa hablar y escuchar a quienes sí lo son y transmitirles a ustedes lo que ellos me dicen. Suele ocurrir que aquellas personas a las que admiras profesionalmente no siempre quieren o logran contar de manera didáctica todo aquello que nos interesa saber sobre la manera en que ejercen su profesión. En ese papel de conector me presento.


Este libro no pretende ser “EL MANUAL”. No puede serlo ya que no existe una sola manera de enfrentar este o cualquier tema ni un solo punto de vista. Solo intenta ser una ayuda, una aproximación a estas cuestiones a veces no del todo tenidas en cuenta en la formación que recibimos en los centros de estudio. Veremos planillas con números, coeficientes, porcentajes, ítems. Los mismos pueden cambiar de acuerdo con el país y el momento. Lo verdaderamente importante es pensar, decidir. Cada uno deberá completar las planillas con sus propios valores.

Un combo entre contenidos académicos de diferentes disciplinas, más de 20 años de 13 experiencia profesional y la opinión de mucha gente relacionada como emprendedores o clientes no es garantía de algo bueno. Pero se trata de construir un aporte a estas temáticas complicadas para quienes nos dedicamos a esta profesión. En definitiva se trata de acercar, a quienes nos dedicamos a emprender y ejercer "creatividad”, conceptos y terminología empleada en la gestión y control de los números, para que podamos sentarnos a tomar decisiones y debatir junto a los verdaderos especialistas, pero con algo más de conocimiento. Tampoco intento quitarle trabajo a los que se formaron en esto, por el contrario: se los quiero facilitar.


“Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás.” (Voltaire)

He trabajado muchos años con contadores, administradores de empresas, ingenieros, abogados y gente de sistemas explicando, justificando, fundamentando cada proyecto. Desde los números hasta lo comunicacional o proyectual. Sé lo que ellos ven y lo que sienten cuando se les habla de diseño y creatividad. Quiero que ustedes tomen conciencia del costo y el precio de lo que hacen, para que la valoración de nuestra profesión empiece por quienes la ejercemos. No sabemos pagar, por eso no sabemos cobrar ¿O será al revés? Si podemos, evitamos pagar por software, fotografías, fuentes tipográficas, ilustraciones, recursos en general. Lo irónico es que esas cosas son fruto del trabajo de diseñadores y creativos. Odiamos que no nos valoren. ¿Deberíamos odiar que no nos valoramos? No lo creo. Debemos aprender y cambiar.


Cada capítulo trata sobre una cuestión definida pero, obviamente, para tomar decisiones debemos entender el presupuesto como parte de una estrategia integrada. Nos diseñemos a nosotros mismos, como personas, como profesionales, como a nuestros presupuestos.

“No hay nada que aprender del éxito, todo se aprende del fracaso.” (David Bowie)
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